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VIAJAMOS POR EL MUNDO

VIAJAMOS POR EL MUNDO

¿Viajamos por el mundo juntos?

¿Te gusta viajar y que te pasen cosas? o ¿Eres de esas personas que no hacen nada para que no les pase nada?

Cuando viajamos por el mundo o por nuestras cercanías, una de las cosas que solemos pensar es en qué nos pasará durante el viaje, si volveremos con algo (ya sea bueno o malo) que contar después a nuestros amigos y familiares. En este artículo he recogido el mejor viaje junto con una anécdota de algunos de nuestros amigos viajeros que han querido participar. 

DUBAI - DESTINO VIAJAR

viajamos
EL AMOR TIENE QUE VERSE DESDE CUALQUIER PARTE DEL MUNDO

¿Y si dejamos los miedos atrás y hacemos una locura?

Así fue, ese sábado decidimos ir a Dubai, además en tiempo récord!! El martes siguiente teníamos todo contratado, y nuestro viaje comenzó ese mismo sábado, es decir, en 7 días, tomamos la decisión, compramos todo, y estábamos montados en uno de los aviones de Emirates!!

Subir al Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo; visitar la mezquita de Abu Dhabi, ver el atardecer en el desierto mientras subes y bajas sus dunas en 4×4; recorrer sus zocos y ver que todo lo que quieras, lo puedes conseguir en Dubai!!

Allí no existe la limpieza… existe la pulcritud! Todo excelentemente cuidado, limpio y con una amabilidad de su gente espectacular. 

El tema de comidas, no hay problema alguno, tienes desde la típica comida árabe hasta cualquier cadena internacional conocida. Eso sí, el picante está por todos los sitios, así que el estómago hay que llevarlo preparado jaja

El transporte está bastante bien de precio: existen 2 lineas de metro, pero suficientes para recorrer la ciudad completa, a un precio de 22Dirham (5,50€) para todo el día, con viajes ilimitados en bus incluido.

Y los taxis también son bastante asequibles (hay taxis de color rosa, sólo para mujeres, si queréis cogerlos, aunque la seguridad en la ciudad es extrema, 0 miedos)

Fue nuestra mayor locura, realizar un viaje de estas características en una semana exacta, pero lo volveríamos a hacer sin duda alguna. 

COMO ANÉCDOTA

Al visitar los zocos, y ser la zona más autóctona, por supuesto no pasábamos desapercibidos: somos turistas. Cada 2 metros había puestos y tiendas, y tienen una habilidad para embaucar increíble: sin darnos cuenta, aparecimos en una tienda dentro de una casa, donde tenían souvenirs por todos los lados y… nos convertimos en 2 dubaities totalmente mimetizados!!

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¿A QUIÉN NO LE ENCANTARÍA ESTAR EN HOBBITTON AHORA MISMO?

A medida que pasan los años, Nueva Zelanda se resiste con fuerza a permitir que la olvidemos. 

Siempre decimos que fuimos a las Antípodas siendo demasiado novatos, cuando empezábamos a viajar más a lo grande, y a la postre reconocemos muchos errores o ausencias en nuestro itinerario. Quizá por eso tengamos la sensación de que fue un viajazo pero, a la vez, de que podría haberlo sido mucho más. Y por ello es el destino al que más deseamos regresar. Es un país con una naturaleza brutal, algo que por sí solo supone ya el mayor atractivo para nosotros a la hora de viajar. Pero además conocimos una sociedad super educada y respetuosa, lo que hace aún más gustazo estar allí. La única pega es ¿por qué tiene que estar tan lejos?

Nueva Zelanda no fue solo uno de nuestros primeros viajes grandes, supuso muchas otras primeras veces que nos proporcionaron anécdotas viajeras para una larga temporada. Nos dio nuestro primer gran jet lag. Personalmente yo, Patri, pasé 2 días casi literalmente en la cama y, ¡atención!, me desmayé en Hobbitton (sí, el lugar donde se recreó la Tierra Media para la trilogía del Señor de los Anillos) ante el susto del guía y demás turistas. Significó también nuestra primera vez conduciendo por la izquierda: que le digan a Diego lo divertido que fue aterrizar tras 30 horas de vuelo, coger un coche y llevarlo por el lado contrario al habitual.

COMO ANÉCDOTA

Pero es que también supuso nuestra primera (y última) multa internacional: ¿de verdad íbamos tan rápido? Por cierto, damos fe de que, incluso teniendo que cruzar medio planeta, sí, la multa llega a tu casa. Y sobre todo supuso el inicio de nuestros esforzados y frustrados intentos por ver ballenas por el mundo. Nuestra primera vez fue en Kaikoura, en un barco pilotado por el capitán Acab en busca de su particular Moby Dick, surcando olas gigantes mientras todos los pasajeros vomitábamos sin parar. Con este repertorio, ¿cómo vamos a olvidarnos de Nueva Zelanda?

¿2 HORAS DE KAYAK POR ESAS PLAYAS? ¿DÓNDE TENGO QUE FIRMAR?

En kayak en busca de iguanas salvajes en los islotes de Le Robert

Mis ansias por descubrir naturaleza y ver animales salvajes me han llevado a algunos países africanos o asiáticos con este objetivo, pero recuerdo con mucho cariño cuando ese afán insaciable nos llevó hasta los islotes de la Bahía de Le Robert, un pequeño conjunto de diminutas islas en pleno Caribe que conocí y descubrí durante mi viaje a la isla de Martinica.

COMO ANÉCDOTA

Fue el último día en Martinica cuando decidimos aventurarnos a conocer los islotes de Le Robert, que ocupan un pequeño territorio cerca de la costa, en la conocida como Bahía de Le Robert, al que se puede llegar tanto en ‘ti Canot’, una pequeña embarcación a motor que se puede conducir sin permiso y que se ha popularizado en la isla, como en kayak.

Como fue una decisión de última hora y siendo temporada baja, solo quedaban kayaks disponibles en la única agencia local que encontramos abierta aquel día y nos dijimos: “¿Por qué no? En el mapa se ven cerca.” Así que aceptamos el reto y fuimos inmediatamente al coche a coger nuestra mochila con los bocadillos y el agua que habíamos preparado por si teníamos que pasar todo el día fuera.

A los pocos minutos de remar en nuestro kayak, ya vimos que la misión que nos habíamos propuesto aquel día no iba a ser tan sencilla. Las islas parecían estar cada vez más lejos y nuestras fuerzas, con un solazo de justicia, mermaban a marchas forzadas.

total que...

Dos horas de remo más tarde, llegamos por fin a la orilla de la isla principal y pudimos dejar nuestro kayak y pisar tierra firme. Allí, el ‘Ilet Chancel’ nos esperaba para una jornada de intimidad máxima con él, en la que caminamos hacia su interior para ver algunos de los ejemplares salvajes de las cerca de mil iguanas endémicas que solo habitan en esta pequeña isla, el motivo principal de nuestra excursión. Tuvimos suerte y vimos una decena de iguanas antes de volver a nuestro kayak para remar hacia un rincón perdido de la isla sin acceso por tierra, aparcarlo de nuevo y bajar a disfrutar de esos bocadillos que nos habíamos ganado en la más absoluta soledad.

Aunque el Ilet Chancel había parado nuestros relojes, lo cierto es que nuestro vuelo de vuelta a casa salía esa misma noche y aún nos quedaban dos horas de vuelta a bordo de nuestro kayak y, por el bien del resto de pasajeros, un paso por la ducha que tuvo que ser más rápido de lo deseado si no queríamos volver en kayak a Barcelona.

Aquel emocionante periplo caribeño nos llevó a conocer lugares increíbles como la isla de Guadalupe y acabó con unos días en la fabulosa isla de Martinica, ambas territorio francés en el Caribe.La verdad es que, durante este viaje descubrimoslas increíbles playas de la isla de Guadalupe, la gastronomía criolla del Caribe francés o el recuerdo del pasado de esclavitud de las Pequeñas Antillas, pero también nos llevamos una experiencia inolvidable en busca de iguanas salvajes a bordo de un kayak, que casi tenemos que utilizar para volver a casa.

BAHÍA DE DALVAN - TURKÍA

Si tuviera que quedarme con una experiencia de un viaje en particular sería la visita al Machu Pichu, no, no, mejor las montañas rocosas en Canadá haciendo excursiones por los Parques Nacionales de Banf o Jasper, o… no, no, no, mejor aún el momento en el que atravesé todo el estrecho cañón que hay antes de llegar a Petra y se me pusieron los pelos de punta al llegar al punto en el que poco a poco la fachada de Petra se va vislumbrando al final hasta que te quita le respiración. No, espera, mejor aun el amanecer en plena muralla china, vacia a esas horas

Te darás cuenta de que aunque todos seamos diferentes, vistamos diferentes, tengamos un color de piel diferente y costumbres diferentes somos todos seres humanos iguales en esencia. Si viajas y abres el corazón verás que hay más gente buena que mala y que quizás todavía hay una esperanza para la humanidad. 

Y en cuanto a esto mi mejor viaje ha sido sin duda el último. Pasé 7 meses viajando por Líbano, Jordania, Chipre, Georgia, Armenia y Turquía. Fueron sin duda los 7 meses más enriquecedores de mi vida. No por los destinos en sí (que también), sino por las personas que encontré en mi camino, tanto otros viajeros como locales. 

COMO ANÉCDOTA

Viajaba por Turquía y conocí a Isabelle, una mujer de la Bretaña francesa que aprovechaba que su hija ya era mayor para viajar los meses que no trabajaba.  Había empezado a hacerlo sola ese mismo año y era una de esas personas siempre con una sonrisa o un buen gesto en la cara. Nos conocimos al atardecer en las cimeneas de Cirali, en Turquía, un sitio muy raro del que mana fuego del suelo. Pasamos varios días por la zona haciendo excursiones por el camino Licio y disfrutando del buen tiempo en pleno diciembre de la costa mediterranea turca. 

Llevabamos direcciones diferentes en nuestros caminos, así que yo le di varias recomendaciones de sitios a los que ir y ella hizo lo propio. Varios días después me envía una foto con un hombre diciedome que Kemal (el hombre de la foto), que tiene un barco en Daylan para hacer tours se acuerda perfectamente de mi porque se estuvo un buen rato riendo de una broma tonta que le hice al pasar por allí. 

Días antes yo había ido a Daylan y quise cruzar el río para llegar a la parte dónde estan las ruinas de una antigua ciudad Kauna.  

No había puente para cruzar y yo no encontraba bien dónde estaba la barca que cruza así que le pregunté a un hombre que estaba junto a su barco en el puerto. El hombre me contestó… “mira que al otro lado hay muchas serpientes, ¿estás segura que quieres cruzar?”. Yo que le tengo pánico a las serpientes, intuí que era una broma y me reí ampliamente diciéndole “ a esas serpientes me las ceno yo esta noche!”. Los dos reimos bien agusto. Él me preguntó de dónde era yo, me indicó dónde estaba la barca para cruzar y me invitó a té, pero ese día era ya tarde y un poco a regañadientes rechacé la oferta.  

Días despues Isabelle conoció al mismo hombre y se sentó a tomar té con él. Le habló de mi, la chica española que había conocido unos días atrás en Cirali y Kemal le contestó “sí, yo también la conozco, pasó por aquí y nos estuvimos riendo un buen rato”. Isabelle le enseñó una foto mía y sí no había duda, yo era la que le había arrancado una sonrisa al tiempo que el me la arrancaba a mi.

A veces viajamos o simplemente vivimos, serios, metidos en nuestros problemas sin darnos cuenta que una sonrisa o una broma o un poco de amor que compartamos por el camino puede hacer una diferencia en los otros y poco a poco cambiar el mundo a mejor. No olvidemos nunca la importancia de los pequeños detalles. 

VIAJAMOS
UN VIAJE MUY RECOMENDADO QUE NO TENEMOS QUE DEJAR ESCAPAR

¿Alguna vez has soñado con viajar al país de los faraones? ¿En ver lugares con más de 4000 años de historia que todavía siguen en pie? ¡En Egipto es posible! Sin duda ha sido uno de los mejores viajes que hemos hecho en nuestra vida, y un viaje que recomendamos a todo el mundo. Además es un sitio al que nos gustaría volver dentro de unos años ¡seguro que las pirámides siguen en pie!

Viajar a Egipto es viajar a un lugar donde todo te sorprende, desde las ciudades y sus bazares caóticos, hasta la inmensidad del río Nilo, las pirámides y los templos (¡que hay muchísimos!). Uno de los mejores sitios en Egipto, además de las famosas pirámides de Giza, es el templo de Abu Simbel. Este es sin duda el sitio que más nos gustó, no solo por cómo es (¡increíble!) sino también por su historia y los detalles que tuvieron en su construcción. Es una de las excursiones y sitios que te recomendamos ver si viajas a Egipto.

Aunque Egipto es una maravilla, si viajas a este país también tienes que estar preparado para otros temas menos bonitos, como por ejemplo el regateo. Sí, aquí se regatea todo, hasta el agua o hasta el visado (que te intentan cobrar de más en el aeropuerto). Durante nuestro viaje por Egipto nos hicimos expertos en el mundo del regateo, y tengo que decirte que ¡al final se le coge el gustillo! Tienes que estar dispuesto a regatear por todo (siempre que quieras el producto, sino directamente diles que no).

ACOMO ANÉCDOTA

Y relacionado con el regateo…os voy a contar una pequeña anécdota que nos pasó en uno de los templos de Egipto. En la mayoría de los templos, tienes que pagar un extra (unos 10 o 15 euros) para hacer fotos en el interior, o directamente en algunos está prohibido. En el Valle de los Reyes visitamos algunas de las tumbas más famosas de Egipto, y por dentro eran tan bonitas que no me pude resistir a sacar el móvil (la cámara de fotos no que era muy cantoso). 

¿Qué ocurrió? Que hay algunos egipcios camuflados entre la gente que por lo visto son guardias de seguridad. Yo estaba tan maravillada con los colores y jeroglíficos de la tumba haciendo fotos y videos con el móvil que no me entere que tenia uno de estos “guardias” justo delante. El egipcio se puso a gritar y a hablarme en su idioma y de pronto me quito el móvil de las manos y salió de las tumbas. Nosotros fuimos detrás corriendo sin entender nada hasta la salida de las tumbas, donde nos dijo (en su idioma) que o pagábamos o no nos daba el móvil. Menos mal que en nuestro viaje a Egipto fuimos durante todo el viaje con guía (es muy recomendable ya que te explica todo, algo totalmente imprescindible). El guía se puso a hablar con el y consiguió calmarlo, todo esto mediante una “propina” que le tuvo que dar.

Al final, el egipcio de seguridad (dudosa seguridad) nos devolvió el móvil y pude guardar las fotos y videos que había hecho. Eso si, ¡no volví a hacer fotos sin permiso! Solo una vez de incógnito dentro de Abu Simbel. Y es que en Egipto es todo tan bonito y asombroso que es imposible no hacerles fotos y quedarte con la boca abierta.

Pese a esta anécdota, viajar a este país es más que recomendable. ¡Seguro que si vas quieres volver! Si tienes cualquier duda sobre viajar a Egipto en nuestro blog (www.misiguienteviaje.com) puedes ver varios artículos sobre este país o preguntarnos cualquier duda que tengas.

VIAJAMOS
UNA DE LAS 7 MARAVILLAS DEL MUNDO QUE NO DEBEMOS PERDERNOS

Hace unos veranos viajamos a India y Nepal con unas amigas. Iba a ser nuestro primer contacto con Asia y sin duda, marcó un antes y un después en mi pasión por viajar.

Aterrizamos en Delhi y el calor era intenso y húmedo. La gente llenaba las calles sin asfaltar con sus bonitos saris y sus puestos de comida. Los coches y motos se mezclaban con animales, carros y peatones indistintamente. Si levantabas un poco la mirada  los cables de luz se entrelazaban de una forma que te parecía imposible que todo aquella maraña pudiera funcionar. Era una sensación nueva y esa emoción nos acompañó durante todo el mes en el que conocimos una parte de India y Nepal.

La primera parte del viaje recorrimos el Rajasthan en una furgoneta con conductor.

Fuimos conociendo la comida típica india y su picor intenso. Los primeros días fueron complicados porque no conocíamos los platos que picaban menos, y aunque les digas “not spicy” no tienen casi nada que no pique mínimamente. 

Mandawa es un pueblo lleno de Havelis, en Bikaner fuimos al templo de las ratas, un lugar donde veneran a este animal, no apto para personas con fobia porque os aseguro que está lleno. Jaisalmer, la ciudad dorada, es de cuento, con su ciudad amurallada y rodeada de desierto. 

La siguiente parada fue Jodpur, la ciudad azul, porque la mayoría de sus fachadas son de este color. Desde la Fortaleza de Mehrangarth tienes unas vistas increíbles.

Udaipur, la ciudad de los lagos y mi favorita, la recorrimos en un tuc tuc de los típicos verdes y amarillos, cinco personas montados más el conductor. Hubo cuestas que el pobre motor no daba más de sí. 

Puskhar es la ciudad sagrada del Rajasthan y lugar de peregrinación para muchos hindúes. Su lago central tiene 52 ghats por los que descienden los devotos para darse un baño purificador, también es un lugar propicio a los típicos timos y como pasamos un buen rato allí sentadas no nos libramos.

Nuestra última ciudad del Rajasthan fue Jaipur, la ciudad rosa. Estuvimos en un lugar donde cuidaban elefantes y vivimos una experiencia India total, cenando en casa de la familia de nuestro conductor de furgoneta. 

COMO ANÉCDOTA

A la mañana siguiente madrugamos dirección Agra y su famoso Taj Mahal. De camino paramos en el Templo Galwar Bagh, enclavado entre montañas de las que bajaban cientos de monos. A Agra llegamos a media tarde y descansamos en el hostal.

A las 5 de la mañana debería haber sonado el despertador de mi móvil, pero decidió romperse ese día y nos despertamos casi una hora tarde. Nos vestimos deprisa, cogimos unos plátanos para desayunar y salimos corriendo.

Cuando ya estábamos cerca de la puerta de entrada, unos monos decidieron acercarse directos a por nuestros plátanos. Ya habíamos visto monos pero no como estos. Les intentábamos esquivar pero no había forma. Yo conseguí meterlo debajo de la camiseta pero mis amigas no tuvieron esa suerte. Una vez dentro, se nos olvidó todo porque el Taj Mahal nos dejó sin palabras.

Al día siguiente, Bijey, nuestro conductor nos llevó hasta la estación de Agra y allí nos despedimos de él. Comenzó la segunda parte del viaje, con la aventura de viajar en tren. Esa estación es de los lugares que más me ha impactado en la vida, gente en el suelo echada, vagones llenos como no creerías que pueda ser y alguna ratita por las vías correteando.

Teníamos un compartimento de seis, sin puerta pero cómodo. Pudimos descansar y llegamos a Varanasi, la ciudad sagrada bañada por el Ganges. Aquí pasamos tres días muy intensos, porque la ciudad es muy espiritual. Es un lugar al que muchos hindúes van a morir y a hacer ofrendas en el río. Vimos la ceremonia Aarti que es todos los días al anochecer en uno de los gats en honor al dios Kristhna y el amanecer en una barca.

La siguiente etapa fue cruzar la frontera a Nepal por tierra y tras un tren, un bus y una furgoneta, llegamos a Pokahara, a los pies del Annapurna, luego Kathmandu y Bakthapur. La experiencia en Nepal fue una pasada, un bálsamo de paz. Después de una semana en Nepal, cogimos un vuelo a Bombay, visitamos las cuevas de Aljanta y Elora y, tras un mes increíble, volvimos a casa.

Hasta aquí los 6 grandes viajes de nuestros amigos con sus anécdotas. Muchas gracias por haber querido participar y hacer que este primer cumple del blog haya sido más divertido de lo normal.

Espero que te haya gustado a ti como lector y si decides ir a algún destino como ellos, seguro que luego tienes alguna anécdota que contarnos. ¿Quieres contarme la tuya abajo en los comentarios?

En avión con destino a…  encontrarás más viajes de otros travelblogers.

 

Nos vemos en el siguiente viaje.

VIAJANDO CON SHELUSCUS

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